sábado, 8 de diciembre de 2012

Nieva en la ciudad

Hoy en mi ventana veo volar copos de nieve como cenizas de cigarros. Me encanta seguir el movimiento de esos copos rezagados que se resisten a llegar al suelo por miedo a no saber si desaparecerán para siempre convertidos en agua que se evaporará. Otros simplemente no quieren ser pisados. Y otros, los más incomprendidos, no quieren ser tocados. Me encanta que la ventana roce mi almohada. El cristal está empañado. Y yo sigo mirando a través de él buscando inspiración. Y en cada punto una nueva respiración.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Domingos que invaden con melancolía los días de la semana


Hoy me siento como si viviera en domingo. Creo que odio el domingo desde siempre. Desde que era una niña y llegaban esos días de "mañana hay clase". Con los años se convirtieron en "mañana hay clase y no he hecho los deberes" y se acabaron mezclando con una sensación que no puedo describir de diferente manera que con el propio título de esta entrada. Con el tiempo se convirtieron en una sensación que inundaban mis pensamientos y se mezclaban con otros nuevos de tal forma que ya dejaba de distinguir qué pensamiento dominaba y qué quería decirme cada emoción.
Ahora mismo siento que es domingo en esta madrugada del miércoles (que para mí, sigue siendo martes) porque tengo esa sensación de malestar, de miedo por el futuro, de querer aplazar.

lunes, 3 de diciembre de 2012

He aquí mis pequeños placeres en la vida

Me encanta el sonido del cristal rompiéndose. Me encanta llorar cortando cebolla. Me encanta que las gotas de lluvia empapen mi cara al volver a casa. Me encantan las hojas rojizas del suelo en los días de otoño. Me encanta el viento silbándome en la cara. Me encantan los susurros y los escalofríos. Me encanta recordar los sueños. Me encantan aquellos abrazos en los que sólo existe el contacto de los cuerpos.