jueves, 29 de septiembre de 2011

Escribiendo para mí lo que escribo para otros.

Siempre recordaré cada sonrisa, cada saludo y cada despedida.
Foto: "In Dreams Cafe" 24 de Septiembre del 2011.

martes, 13 de septiembre de 2011

Ya están, las cosas que nunca me atreví a decir se perderán.

Hoy, 13 de septiembre del 2011, me he enterado de que ha muerto el librero de mi facultad. No puedo expresar lo que siento, puede que las lágrimas y la ausencia de palabras expliquen las únicas que mi mente puede procesar: "¡Qué putada!" (se repiten una y otra vez en mi cabeza).
Cuando yo estaba en 2º de Psicología hice un viaje a San Sebastián y creímos verle allí. Desde entonces siempre dudé en preguntarle si era posible que hubiera sido él, pero nunca me atreví y ya no lo sabré nunca.
Y cuando consigo recordar momentos como entrar tímidamente en la librería y pedirle cualquier cosa para hablar con él (aunque ya las últimas veces a penas me atrevía a mirarle a los ojos porque pensaba que se me podía notar), momentos como saludarnos por los pasillos y que esa mínima cosa pudiera hacerme sonreír por pensar: "¡Qué guay, me conoce!...¡Qué majo que me saluda!". Todo eso no volverá. Cada vez que pase por la librería o entre en ella, él ya no estará allí para atenderme.
Siempre tenía en mente que cuando terminara la universidad le diría que me parecía muy simpático, a pesar de no conocerle y me despediría de él,... pero ya no podré hacerlo. Hoy me han dicho que este año no iba a estar en nuestra librería, que se iba a trabajar a otra librería por Alonso con su padre. Ojalá no me hubiera enterado de la noticia de su muerte y su recuerdo hubiera permanecido intacto y sin tristeza. Hace unos días espié tras los cristales y vi a un hombre tras el mostrador y pensé "espero que no se haya ido" y de pronto le vi y me quedé aliviada,... me fui a la biblioteca a estudiar pensando que ya habría otro momento para verle, sin saber que ese sería el último momento, el último recuerdo que tendría de él.
Ya están, las cosas que nunca me atreví a decir se perderán. No habrá ningún momento más para poder decirlo. No se puede volver a atrás. No habrá ninguna mirada, ninguna palabra más. 
Me gustaba su barba y su pelo largo marrón... eso fue cambiando, ahora siempre se afeitaba y se cortaba el pelo más corto, con flequillo...  pero sobretodo la simpatía que trasmitía y que tenía cara de buena persona, pero eso sólo es intuición.
Cuando terminaba su trabajo, a veces, se despedía de mí. Siempre me acordaré de cuando le veía fumarse los cigarros entre los dos pabellones de psicología, creo que éste será el recuerdo al que más me aferraré. A ese y a aquel día que me lo encontré en un pub, "In Dreams Café" (entrada: miércoles 24 de febrero de 2010), de la Calle San Mateo. Ahora cada vez que pase por allí y vea las cortinas de leopardo pensaré en él, ya lo hacía, sólo que ahora un hilo de tristeza se moverá por mi cuerpo como se moverían las cortinas por el viento.
"NO QUIERO QUE EN LOS DÍAS DE LLUVIA MIS OJOS SE VUELVAN VERDES".

sábado, 10 de septiembre de 2011

Me atraes como las gotas de lluvia se atraen al deslizarse por el cristal de la ventana cuando se unen justo antes de desaparecer.